Según la Resolución Técnica N° 16, un ente tiene un activo cuando, debido a un hecho ya ocurrido, controla los beneficios económicos que produce un bien (material o inmaterial con valor de cambio o de uso para el ente).
Un bien tiene valor de cambio cuando existe la posibilidad de:
- canjearlo por efectivo o por otro activo;
- utilizarlo para cancelar una obligación; o
- distribuirlo a los propietarios del ente.
Un bien tiene valor de uso cuando el ente puede emplearlo en alguna actividad productora
de ingresos.
En cualquier caso, se considera que un bien tiene valor para un ente cuando representa efectivo o equivalentes de efectivo o tiene aptitud para generar (por sí o en combinación con otros bienes) un flujo positivo de efectivo o equivalentes de efectivo. De no cumplirse este requisito, no existe un activo para el ente en cuestión.
La contribución de un bien a los futuros flujos de efectivo o sus equivalentes debe estar asegurada con certeza o esperada con un alto grado de probabilidad, y puede ser directa o indirecta.
Podría, por ejemplo, resultar de su:
- conversión directa en efectivo;
- empleo en conjunto con otros activos, para producir bienes o servicios para la venta;
- canje por otro activo;
- utilización para la cancelación de una obligación;
- distribución a los propietarios.
Las transacciones o sucesos que se espera ocurran en el futuro no dan lugar, por sí mismas, a activos.
El carácter de activo no depende ni de su tangibilidad ni de la forma de su adquisición (compra, producción propia, donación u otra) ni de la posibilidad de venderlo por separado ni de la erogación previa de un costo ni del hecho de que el ente tenga la propiedad.
Un ente tiene un activo cuando, debido a un hecho ya ocurrido, controla los beneficios económicos que produce un bien.
